La pérdida de presión tiene varias causas posibles y no todas se arreglan igual. Aquí te explicamos cómo distinguir la cal de una avería antes de llamar a nadie — incluidos los casos en los que nuestro servicio no es la solución.
La cal no tapona la tubería de golpe: se va depositando en la pared interior y reduce el diámetro por el que pasa el agua. Por eso el síntoma aparece de forma tan gradual que uno se acostumbra sin darse cuenta, y solo lo nota del todo cuando compara con otra casa. Estas son las señales típicas:
Si tu caso está en la columna de la derecha, la desincrustación no te va a resolver el problema y te lo diremos antes de ir. Lo que toca ahí es localizar la avería.
Mallorca es una isla de roca calcárea. El agua se filtra por ese terreno y llega al grifo cargada de carbonato de calcio y magnesio: es lo que se llama agua dura. No es un problema sanitario — el agua es igual de potable — pero sí un problema mecánico, porque cada vez que esa agua se calienta o pasa por un estrechamiento deja parte de esa cal pegada a la pared del tubo.
Dentro de la isla no todas las zonas están igual. En los municipios donde muchas viviendas dependen de pozo propio, como buena parte del Pla de Mallorca y el Llevant, el agua suele ser bastante más dura que la de la red urbana, y la cal se acumula más rápido. En las zonas de casas antiguas y segundas residencias el factor determinante es distinto: instalaciones de muchos años y meses de agua parada dentro de la tubería.
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La cal ya acumulada se saca con un tratamiento aplicado a presión sobre el circuito, y después se aclara para arrastrar los residuos sueltos. Eso es la desincrustación: un servicio puntual sobre la instalación que ya tienes, sin obra y sin aparatos nuevos. Los dos tratamientos son compatibles y resuelven cosas distintas: primero se quita la cal que hay, y un descalcificador — si lo quieres — retrasa la que vendrá.
La cal baja la presión poco a poco, durante meses o años, y afecta a varios grifos de la casa a la vez. Una avería o una fuga aparece de golpe y suele venir con otras señales: ruido en la instalación, humedad en una pared, el contador girando con todos los grifos cerrados o la factura del agua subiendo sin motivo. Si el problema es repentino, primero hay que descartar la avería: la desincrustación no la arregla.
En un grifo o en un cabezal de ducha desmontable, sí: se desmonta y se pone en remojo. Dentro de la instalación no funciona, porque el producto sale por el desagüe antes de actuar sobre una capa de cal compacta de años, y algunos desatascadores agresivos pueden dañar juntas y ciertos materiales. Para eso hace falta un tratamiento aplicado a presión sobre el circuito.
Sí. La cal se deposita en cualquier punto donde el agua se calienta o se estrecha: resistencias de termos y calentadores, intercambiadores de caldera, lavadora y lavavajillas. Suele notarse antes en el consumo (el agua tarda más en calentar) que en la presión.
Depende de la dureza del agua de tu zona y del uso de la instalación: la desincrustación deja el tubo limpio, pero el agua que llega sigue trayendo cal, así que el depósito vuelve a formarse con el tiempo. Es un mantenimiento que se repite, no una instalación permanente.
Escríbenos por WhatsApp describiendo el síntoma y te decimos si la desincrustación te sirve o si lo tuyo es otra cosa. Si el servicio encaja: 150€ IVA incluido, precio cerrado, en toda Mallorca.